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Rock Estatal nº33

Rock Estatal nº33

  • Puntuación 88% 88%

ATTIKUS FINCH: ‘Arcadia Feliz’

El mayor héroe del cine estadounidense y séptimo mejor personaje de ficción de la literatura del siglo XX es transmutado con el símbolo de rebeldía por antonomasia: la K. Así de fuerte, y con la claridad que proporciona el conocimiento exhaustivo de su actividad, pisa Attikus Finch, quinteto de Iruña formado por Gorka, Eneko, Puli, Iban y Patxi. Rock sudoroso mimado en cada una de las aristas interculturales de este prisma llamado Arcadia Feliz, su segundo LP. En él, la banda bascula entre la delicadeza –presente en el evocador tremolo de ‘Mal De Altitud’- y los riffs con sabor a rabia encorsetada con elegancia en once cortes cerrados por la ácida ‘EDADPM’. Arcadia Feliz viene a llenar un hueco en el rock en castellano con una propuesta en la que confluyen rock noventero con elementos clásicos, influencias stoner y sutiles toques funk. Calidad fuera de toda duda, perceptible en la primera escucha de un disco que abre un horizonte más que prometedor para una banda de personalidad genuina.

  • Puntuación 78% 78%

THE PROVISIONAL REFERENCE: ‘Our Fault

La primera referencia en LP del grupo madrileño dista mucho de ser provisional. Our Fault es la evolución lógica de Troubles (2015), primer EP de la banda. El trío, a pesar del cambio de baterista, mantiene sus oscilaciones entre el rock alternativo estadounidense y el brit-pop de los años 90. Así, el sonido de The Provisional Reference mantiene su fidelidad en forma y fondo a The White Stripes –palpable en la renuncia al bajo en gran parte de su setlist- y a otras de sus influencias en esa línea: The Raconteurs, Supergrass o Stereophonics. Articulado como un vinilo con dos caras, Our Fault bebe de estos sonidos en las primeras cinco canciones hasta ‘Meanwhile’, interludio instrumental que da paso a una cara B con tendencia al hard rock y al stoner. Estos cinco cortes cierran el disco dejando sabor a QOTSA y Wolfmother gracias a la presencia de bajos con efectos synth –patentes en los inicios de ‘Go On’ y ‘Our Fault’- que potencian el groove y el hipnotismo de sus estructuras cíclicas.

  • Puntuación 75% 75%

LOS MONTAÑEROS DE KENTUCKY: ‘Motosierra Style’

Tras largos meses de hibernación, Los Montañeros de Kentucky abandonan su hábitat natural y dejan atrás los bosques que les vieron nacer para aturdir a la gente de los llanos con su buen hacer musical. Cargada con enormes dosis de mala baba y decenas de objetos punzantes, la banda leonesa llega al panorama estatal repartiendo metralla a diestro y siniestro a golpe de motosierra y distorsión. Hardcore afilado y cortante sin ascos a influencias metálicas y punks para redondear un style sin un segundo para la tregua. Ivo, Nacho, Iván y Javi, que así se llaman los montañeros, cuentan con la colaboración de Fer (Spitting Rage) e Iván (Tiempos De Ira) en dos de los once temas que componen Motosierra Style, disco debut de la banda tras los EPs Terreno De Caza Oscuro y Sangriento, Hombre Oso (2013) y Las Lágrimas de Nuestros Enemigos (2014). El álbum, culminado con la versión ‘No Eres Nadie’ de Ownfight, destaca por el cuidado diseño de Cos Of Death (Hellfest, Vita Imana, Crisix , In Mute…).

  • Puntuación 74% 74%

THE NEW ONES: ‘Stinkin More Than Never’

Suele haber dudas sobre el término exacto que define el género que cultivan The New Ones. Llamado por unas personas punk rock americano, otras deciden adoptar el término hardcore melódico como el adecuado e incluso algunas ajenas lo menosprecian con la definición de “música de peli adolescente yanqui”. Sea cual sea la definición final, The New Ones llevan el género tatuado en sus venas como si fueran los hijos predilectos de Brett Gurewitz, Jim Lindbergh y Fat Mike. Nacidos en 2007 como Straightforward en Grau (Asturias), orígenes alejados a los alrededores de Los Ángeles que vieron nacer a sus predecesores, The New Ones hace honor a su primer nombre con un estilo sencillo y directo. En Stinkin More Than Never, su tercer trabajo producido por Pablo Martínez (Desakato), mantienen vivas todas las señas de identidad del género: baterías sin tregua, influencias del skate, coros angelicales y voces desgarradas, cortes con duración inferior a tres minutos… Más claro que las aguas de Hermosa Beach.

  • Puntuación 65% 65%

T-REVIENTO: ‘Entropía’

Más esperado que el aún inexistente disco de Tool. Así podemos definir Entropía, primer trabajo discográfico de la banda cordobesa formada en el ya lejano año 2000. Diecisiete años han tenido que esperar sus seguidores para degustar los once temas de metal difíciles de catalogar que conforman el debut de T-Reviento. Bajo la producción de Manuel Ángel Mart (Estirpe) y con un artwork nuclear-postapocalíptico, el grupo se presenta en sociedad tras el adelanto en forma de EP lanzado en 2015. A pesar de las influencias rockeras del grupo, Entropía se caracteriza por un sonido heredero -quizás demasiado directo- de Pantera o Sepultura, en el cual se entrecruzan pasajes pesados y blast beats. Lejos aún de alcanzar a dichas influencias, son destacables las letras sencillas, directas y cargadas de crítica social y aún mejorable el balance entre la voz gutural, llena de fuerza, y la melódica que no convence en absoluto. Una banda en búsqueda de consolidar su propio sonido a la que seguir la pista.

  • Puntuación 60% 60%

COMIDA PARA PEZES: ‘Nada De Lo Prometido’

Cuarto disco en la carrera de los madrileños Comida Para Pezes en el que no consiguen cumplir Nada De Lo Prometido en sus tres predecesores: la maqueta de 2008, De Cualquier Manera (2014) y el EP En El Ojo (2016), cuyos cinco temas aparecen como bonus track de este álbum. Manteniendo la línea abierta en sus trabajos previos, la banda apuesta por el DIY en la grabación y edición de su primer intento discográfico serio, aún con tintes amateur. En él, se palpa a las claras la enorme influencia que La Polla y Gatillazo ejercen sobre un grupo en el que la esencia punk no es suficiente para disimular una lírica muy distante a la del gran Evaristo. Presentado en formato funda cartón y bajo licencia Creative Commons, Nada De Lo Prometido es un ejercicio de honestidad y coherencia en el que Comida Para Pezes aspira a ser solo un grupo de punk rock contestatario de “estilo insultista” que escupe al sistema y a todos sus estamentos sin dejar de lado el regusto existencialista del ‘No Future’.

error: © Bernardo Cruz